Ser Mujer

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Para mí, lo más difícil en la vida, ha sido ‘ser MUJER’. No lo fue iniciar la lucha social contra el SIDA; ni ser de las primeras generaciones de rotación médica en el Hospital Militar; ni mi formación en la Heroica Escuela Naval; ni haber co-producido series televisivas de alcance Hispano-Americano; ni hablar ante la Reina Isabel y 132 Secretarios de Salud; ni entregarle un condón a la Princesa Margaret; o preparar a las Monjas de la Madre Teresa para asistir a enfermos de SIDA; ni hablar ante Mikhael Gorbachov en el State of the World Summit; ni ser Presidente de la Asociación Mexicana de Sexología; o haber vivido en un burdel en Antigua para enseñar a las sexo-servidoras a contrarrestar la resistencia al condón de los marineros del Caribe, poniéndoselos con la boca; ni el tener que defender mi inocencia en un juicio de fraude…o peor aún, vivir en claustro con voto de silencio, obediencia y pobreza como postulante y novicia de un Monasterio Carmelo.
Lo más difícil fue haber nacido mujer. Con ello, siendo la mayor, tuve la sensación de haber desilusionado a mi padre, quien hubiera querido seguir la tradición de tener un varón primogénito. Supongo que por ello quize compensar, siguiendo sus pasos como Médica; o queriendo complacerlo con mi especialización (como Epidemióloga,con Maestría en Salud Pública); o con mi inclusión como Teniente de Fragata en la Armada de México; o con reconocimientos (Miembro Emérito del American Medical Military Association, Premio Nacional de la Mujer “LaValle Urbina”). ¡Lo que hacemos las mujeres por ser queridas!
Como todas, al ser mujer, tuve que luchar por el cariño del hombre-padre, hombre-esposo; hombre-amante y abrir brecha, en épocas en que la sexualidad era: primero, del padre; luego del esposo; luego del Estado quien imponía la obligatoriedad de tener los hijos concebidos, aunque fueren no deseados.
Ser mujer me costó hacer del amor: culpa, pecado o cadena de resentimientos.
Me ha tocado ser esposa, viuda, divorciada, monja, amante y ahora ¡hasta concubina!…todas, en aras de ser aceptada y querida. Duele la pasión de ser mujer- libre, pensante y pujante en la lucha social.
Lo único que lo compensa ha sido el ser Madre.
Por ello, con gusto volvería a nacer MUJER.
A todas las Mujeres, no sólo el 8 de marzo sino todos los días….FELICIDADES!!!